
El control de impulsos o inhibitorio es la habilidad para detener una respuesta impulsiva, pensar antes de actuar y regular la conducta.
¿Qué implica?
Pensar antes de actuar
Esperar turnos
Resistir impulsos
Elegir la mejor opción
¿Por qué puede ser más difícil?
En condiciones como TDAH, autismo, dislexia, etcétera, el desarrollo del control inhibitorio puede tener un ritmo diferente. No es falta de voluntad, es una diferencia en el procesamiento cerebral.
¿Cómo puede verse?
El niño puede:
Interrumpir conversaciones o actividades
Actuar sin pensar en las consecuencias
Tener dificultad para esperar turnos o transiciones
Frustrarse fácilmente ante los cambios
Presentar dificultad para ignorar estímulos irrelevantes
¿Cómo podemos apoyar?
Rutinas claras y predecibles: Anticipar lo que va a pasar reduce la impulsividad.
Señales visuales: Usar semáforos, tarjetas o gestos para detener, pensar y actuar.
Tiempo de pausa: Enseñar a hacer una pausa antes de responder.
Juegos y ejercicios que fortalezcan la autorregulación: memoria, atención, respiración.
Validar y acompañar: Nombrar lo que siente y ayudarle a encontrar estrategias.
Cada pequeño logro cuenta.
Con comprensión, paciencia y apoyo, el control inhibitorio se puede desarrollar.
No se trata de cambiar quién es tu hijo o hija, sino de darle estrategias para que pueda brillar con su manera única de ser.
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